Primero, la respuesta corta
En 2026, una web profesional para empresas hecha por un desarrollador con experiencia cuesta entre $800 y $3,500 en la mayoría de los casos, y una tienda online seria o una plataforma web va de $1,500 a $7,000. No son cifras de una encuesta: son las franjas en las que caen los proyectos que yo mismo he entregado. Todo lo que sigue explica por qué el mismo brief puede acabar en cualquiera de los dos extremos de ese rango, para que sepas leer un presupuesto en lugar de limitarte a comparar totales.
Las franjas de precio reales
Son puntos de partida para un trabajo bien hecho: diseño a medida, maquetación responsive escrita a mano, un CMS que de verdad puedes editar y el SEO básico listo antes del lanzamiento.
- Landing page o web tarjeta de visita de una sola página: desde $600. Un objetivo, un recorrido, una llamada a la acción
- Web corporativa o web de empresa de varias páginas: desde $800, normalmente $1,700-2,800 con contenido, animaciones y soporte multilingüe
- Tienda online: desde $1,500, normalmente $2,500-3,500 con catálogo, filtros, pagos y envíos configurados
- Plataforma o aplicación web: desde $2,000, y $6,000+ en cuanto hay un backend de verdad, cuentas de usuario e integraciones externas
- Correcciones y cambios en una web existente: desde $50 por hora
Para situar la franja media: una web corporativa multilingüe para una agencia de comunicación, una web informativa con catálogo de productos y un portfolio de fotografía cargado de animaciones quedaron todos entre $2,100 y $2,750. Una tienda de moda en dos idiomas con WooCommerce, cuentas, pagos y envíos salió por $3,400. Una plataforma de gestión de proxies con front-end en React y backend en Django costó $6,500. Mismo desarrollador, mismos estándares. La diferencia está en el alcance, no en el margen.
Lo que de verdad mueve el precio
- El número de plantillas únicas, no el número de páginas. Cuarenta páginas con seis diseños de página salen más baratas que nueve páginas con nueve
- Si el diseño ya existe. Un archivo de Figma listo elimina una fase entera; diseñar desde cero añade aproximadamente un 25-40%
- Interacción y animación. Los efectos al hacer scroll, las vistas previas que siguen al cursor y las secuencias Lottie se desarrollan y prueban elemento por elemento, y son la partida más subestimada de cualquier presupuesto
- Todo lo que tiene estado: cuentas, carritos, pagos, reservas, paneles. Aquí es donde una web se convierte en software y la curva de costes cambia de forma
- Idiomas. Un segundo idioma no es una traducción: es duplicar la estructura de contenidos, las rutas, el hreflang y las pruebas en cada página
- Migración desde una web existente: el traspaso de contenidos, el mapeo de URLs y las redirecciones son días reales de trabajo
No estás comprando páginas. Estás comprando el número de problemas distintos que alguien tiene que resolver para que la web funcione.
Los costes que nadie pone en el presupuesto
El desarrollo se paga una vez. La web, no. Calcula los gastos de funcionamiento antes de firmar, porque son las cifras que pillan a la gente por sorpresa al tercer mes.
- Hosting: $5-30 al mes para una web de empresa, más si hay tráfico o un backend de por medio
- Dominio y correo: $15-60 al año, además de un buzón cuyos correos no acaben en spam
- Plugins y licencias premium en WordPress: $100-400 al año, y se renuevan
- Contenido: fotografía, textos y traducción a menudo cuestan más que la factura de desarrollo
- Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad y revisiones de seguridad. Saltárselo es la forma en que una web que funciona acaba necesitando rehacerse
- Cambios tras el lanzamiento, que los habrá, porque los primeros usuarios reales siempre destapan algo
Por qué el presupuesto más barato suele salir el más caro
Una web de $250 no es una versión reducida de una web de $2,500. Es una plantilla con tu logo, sin trabajo de rendimiento, sin estructura SEO y sin nadie que responda cuando se rompa. El patrón que más veo es una empresa que paga dos veces: una por la web barata y otra, dieciocho meses después, para que alguien la rehaga como es debido. La segunda factura es más alta que el primer presupuesto que rechazaron, porque ahora hay contenido que migrar y posicionamiento que proteger.
Cómo conseguir un presupuesto que signifique algo
- Di para qué es la web en una frase: contactos, ventas, credibilidad, captación de personal. La respuesta cambia el desarrollo
- Enumera los tipos de página, no las páginas. Inicio, servicio, caso de éxito, artículo del blog, contacto: son cinco plantillas
- Indica si el diseño y el contenido ya existen o hay que crearlos
- Nombra todas las integraciones desde el principio: CRM, pagos, reservas, analítica, newsletter
- Da una fecha límite real y explica de qué depende, para poder organizar el plan en torno a ella
- Pregunta qué queda fuera. Un presupuesto se define tanto por sus exclusiones como por su total
Conclusión
Los rangos de precio existen porque existen rangos de alcance. Un desarrollador que te da una cifra cerrada antes de entender qué tiene que hacer la web, o está adivinando o piensa cobrarte la diferencia más adelante. Si quieres una cifra para tu propio proyecto, describe el objetivo y los tipos de página en un par de párrafos. Normalmente basta para darte un rango honesto el mismo día, y un rango honesto vale más que un total dicho con mucha seguridad.