La respuesta corta
El mantenimiento de una web en 2026 cuesta entre nada y $300 al mes, y ambos extremos son la respuesta correcta para algunos negocios. Una web corporativa de cinco páginas puede funcionar durante años sin que nadie la toque. Una tienda online sin mantenimiento se convierte en un problema en cuestión de meses. La horquilla no se debe a un proveedor codicioso. Se debe a cuántas piezas móviles tiene la web y a cuánto dinero pasa por ella.
De qué se compone la cifra
- Hosting: $5-30 al mes para una web de empresa, más cuando hay tráfico real o un backend
- Dominio: $15-60 al año, con renovación automática salvo que la tarjeta guardada haya caducado
- Plugins premium y licencias en WordPress: $100-400 al año, que también se renuevan
- Actualizaciones del núcleo, el tema y los plugins: una o dos horas al mes si se hacen a tiempo
- Copias de seguridad y monitorización de disponibilidad: normalmente incluidas en un hosting decente, o cuatro duros por separado
- Cambios de contenido: o tu tiempo, o $50 la hora si los hace un desarrollador
Tres niveles por los que vale la pena pagar
- Nada, $0. Una web estática sin CMS y sin pagos. Dos veces al año compruebas que sigue cargando y que siguen llegando las solicitudes
- Mantenimiento técnico, $30-80 al mes. Actualizaciones, copias de seguridad, monitorización y pequeños arreglos. Es lo que necesita la mayoría de webs de empresa en WordPress
- Evolución, $150-300 al mes. Lo mismo más horas pactadas para páginas nuevas y cambios basados en tu analítica. Compensa cuando la web ya genera solicitudes y trabajas en ella
El mantenimiento no es un seguro contra averías. Es lo que hace que la web siga siendo la herramienta que compraste, en lugar de convertirse poco a poco en un lastre.
Lo que te cobran de más
- «Soporte SEO» sin ningún informe de lo que se hizo ni de cómo se movieron las posiciones
- Hosting revendido al triple de precio cuando podrías pagar directamente al proveedor
- «Antivirus» y «protección» en una web sin pagos y sin cuentas de usuario
- Horas que ni se usan ni se acumulan: estás pagando por nada
- Accesos en manos del proveedor. El dominio, el hosting y el panel de administración deben estar a tu nombre
Lo que cuesta no hacerlo
La misma historia se repite una y otra vez. Una web pasa dieciocho meses sin actualizaciones, luego se actualiza todo de golpe y se cae, porque tres plugins resultan ser incompatibles. Recuperarla cuesta más de lo que habrían costado dieciocho meses de mantenimiento, y no hay copia de seguridad, porque eso tampoco se pagó. La segunda historia es más silenciosa y peor: la web funciona, pero el formulario de contacto dejó de enviar correos tras un cambio de hosting. Desde fuera todo parece en orden mientras las solicitudes desaparecen durante meses.
Qué preguntar antes de firmar
- Qué incluye el plan, como una lista y no como la palabra «soporte»
- Cuántas horas de cambios están incluidas y si las que no se usan se acumulan
- Dónde se guardan las copias de seguridad, cada cuánto se hacen y cómo puedo restaurar la web por mi cuenta
- A nombre de quién están registrados el dominio y el hosting
- Qué pasa si la web se cae un sábado
- Cómo nos separamos: qué recibo y en cuánto tiempo
Conclusión
No veas el mantenimiento como un gasto en la web, sino como un gasto en que la web siga funcionando. Si por ella pasan dinero o solicitudes, ahorrar aquí siempre vuelve en forma de una factura más grande. Si no pasan, la respuesta honesta es que quizá no necesites ningún plan mensual. Necesitas una web que funcione y una revisión dos veces al año.