Lo primero: Webflow no es Wix
Muchos desarrolladores despachan Webflow como un juguete, y ese no es un punto de partida honesto. Genera un marcado semántico limpio, da a los diseñadores un control real sobre la maquetación y las animaciones, y se aloja en una infraestructura sólida. Las webs hechas con él pueden ser realmente buenas. Así que la comparación no es oficio frente a comodidad. Es una plataforma alojada que alquilas frente a un software abierto que es tuyo, y para una pyme esa diferencia se nota exactamente en tres sitios: el coste mensual, quién puede editar y qué pasa si te vas.
Donde Webflow gana de verdad
- Webs guiadas por el diseño, en las que la maquetación y el movimiento son el producto, y que se hacen sin tener que llamar a un desarrollador para cada cambio
- Hosting, SSL, copias de seguridad y CDN resueltos por ti. Nada que actualizar, nada que parchear, nada que se rompa un domingo
- Una superficie de ataque mucho menor: sin ecosistema de plugins no hay vulnerabilidades de plugins
- Rapidez para publicar una web comercial pulida cuando el contenido es sencillo y el diseño importa
- Diseñadores que pueden publicar sin esperar a nadie, una ventaja real para un equipo pequeño
Donde WordPress gana de verdad
- Volumen de contenido. Cientos de artículos, productos o casos de éxito, con categorías, búsqueda y flujo editorial
- Vender. WooCommerce gestiona catálogo, pagos, envíos y facturas; el comercio de Webflow se queda corto en comparación
- Webs multilingües, que WordPress resuelve con herramientas maduras y que Webflow lleva con menos soltura
- Todo lo que tenga lógica en el servidor: reservas, áreas de clientes, integraciones con los sistemas que ya usas
- Costes que no crecen con el número de páginas ni de visitas
- Propiedad. Puedes llevarte la web entera a cualquier hosting el día que quieras, y ninguna suspensión de cuenta puede dejarla fuera de línea
La pregunta no es cuál hace mejor web hoy, sino cuál sigue siendo tuya dentro de cinco años.
Lo que nadie pregunta hasta que importa
Antes de elegir, hazte una pregunta sencilla: ¿qué me llevo si me voy? De WordPress te lo llevas todo (base de datos, archivos, plantillas) y lo pones en marcha en cualquier sitio. De Webflow puedes exportar HTML y CSS estáticos, pero el CMS, los formularios y el comportamiento del hosting se quedan allí. Cualquier web cuyo contenido se gestione en el CMS de Webflow, en la práctica, hay que rehacerla para mudarla. No es ningún escándalo: es el trato que firmas, y vale la pena firmarlo sabiéndolo en lugar de descubrirlo el tercer año.
El coste a tres años
- Webflow: un plan de sitio más una plaza en el workspace, con cobro mensual para siempre, que sube a medida que añades páginas, elementos del CMS o editores. Previsible, y nunca se acaba
- WordPress: hosting, unas cuantas licencias de plugins por unos $100-400 al año, y tu tiempo o el de un desarrollador para actualizaciones y copias de seguridad
- En una web comercial pequeña y estática, los dos están parejos, y Webflow te compra tranquilidad
- A medida que crece el contenido, el precio de Webflow sube de plan en plan mientras que el de WordPress se mantiene: aquí es donde se cruzan las líneas
- Ninguno es gratis. La elección es entre una suscripción y un hábito de mantenimiento, y deberías escoger el que de verdad vas a mantener
¿Cuál para una pyme?
- Un estudio, una agencia o una consultora con diez páginas pulidas y un diseño que tiene que impresionar: Webflow encaja muy bien
- Un negocio que publica con regularidad, posiciona gracias al contenido o vende lo que sea: WordPress
- Dos idiomas o más: WordPress, sin pensarlo mucho
- Nadie con perfil técnico, ningunas ganas de mantenimiento y contenido sencillo: Webflow, y considera la suscripción el precio de no tener que pensar en ello
- Una web que esperas que crezca en direcciones imprevisibles: WordPress, porque estás comprando margen de maniobra
Conclusión
Trabajo con WordPress y con desarrollo a medida, así que toma mis notas sobre WordPress como experiencia de primera mano y las de Webflow como una lectura justa de lo que hace bien, no como práctica diaria. Prefiero que elijas bien a que me elijas a mí. La pregunta decisiva es aburrida y fiable: dentro de tres años, ¿esta web tendrá sobre todo que verse bien o tendrá sobre todo que hacer cosas? Verse bien es el terreno de Webflow. Hacer cosas es donde ser dueño de tu software empieza a compensar.